24h Murcia.

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Destacan la importancia de disminuir el nivel del agua en el Mar Menor para combatir la entrada de nutrientes.

Destacan la importancia de disminuir el nivel del agua en el Mar Menor para combatir la entrada de nutrientes.

Un estudio reciente ha revelado que el acuífero en algunas zonas del Mar Menor se encuentra a más de 16 metros sobre el nivel del mar.

MURCIA, 14 May.

El informe, titulado 'Seguimiento y análisis predictivo de la evolución del estado ecológico del ecosistema lagunar del Mar Menor y prevención de impactos 2023', fue elaborado por el grupo de investigación de Ecología y Ordenación de Ecosistemas Marinos costeros de la Universidad de Murcia (UMU) a petición de la Comunidad Autónoma.

Según el informe, el nivel freático ha aumentado en los últimos ocho años, alcanzando en algunos puntos más de 16 metros sobre el nivel del mar, lo que está provocando una mayor presión en la entrada de aguas y nutrientes en la laguna.

El catedrático de Ecología y experto en el Mar Menor, Ángel Pérez-Ruzafa, presentó el informe que destaca la necesidad de reducir el nivel freático y tratar las aguas con alta concentración de nutrientes para detener el deterioro del ecosistema.

Se propone un plan de gestión a medio y largo plazo que incluye la regulación de nutrientes, la retirada de biomasa y la reducción del nivel freático para evitar la entrada directa de agua al mar.

Desde 2017, se han retirado más de 45.000 toneladas de materia orgánica, lo que ha reducido la presencia de nutrientes en un 80% entre 2022 y 2023.

El informe también destaca la importancia de reducir el nivel freático para evitar la estratificación de la salinidad que afecta a la distribución del oxígeno en el ecosistema del Mar Menor.

Es crucial el consenso social, técnico y político para aplicar las medidas necesarias y reducir el nivel freático en la ribera interna de la laguna.

Ante esta situación, es urgente tomar decisiones y ejecutar acciones para gestionar y controlar el agua en el Mar Menor.

A pesar de que el ecosistema ha recuperado parte de sus mecanismos de autorregulación, sigue siendo vulnerable a las mismas presiones y a la entrada de agua dulce con nutrientes.