El pasado 14 de diciembre, el Consejo de Gobierno de la Región de Murcia tomó una decisión significativa al aprobar una subvención de 100.000 euros destinada al Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz. Esta inversión tiene como propósito restaurar la majestuosidad de la fachada de un edificio emblemático del siglo XVIII, que alberga la sede del consistorio municipal. Este proyecto busca devolver el esplendor original de la fachada ubicada en la zona del antiguo Almudí, un esfuerzo que se ha replicado en otras áreas, como la reciente restauración de la fachada que da a la calle Puentecilla.
Este inmueble se erige en un lugar de gran importancia histórica, simbolizando la identidad de los vecinos de Caravaca de la Cruz. Además, representa un punto de bienvenida para todos los visitantes, lo que resalta su valor cultural y social dentro de la comunidad.
La Casa-Ayuntamiento de Caravaca se sitúa en el corazón del centro histórico de la ciudad, dentro de un edificio que fue declarado como Conjunto Histórico-Artístico en 1985. Esta construcción, parte del entorno protegido del Santuario de la Vera Cruz, está catalogada como Excepcional (grado 1) según el Plan Especial de Protección del Casco Antiguo de 1991.
Este edificio, concebido por el arquitecto Jaime Bort y construido mediante mampostería, comenzó su andadura en 1743 bajo la dirección del maestro constructor Antonio del Campo, concluyendo las obras en 1762. Su diseño, de planta en forma de U, conforma un espacio que enmarca la Plaza del Arco, destacando por su distribución bien definida entre la parte noble y los brazos del edificio.
La sobriedad de sus tres pisos se acompaña de una fachada principal que cuenta con un imponente arco de acceso a la plaza. Las fachadas laterales están ornamentadas con una variedad de vanos, que incluyen dinteles rectos y curvos, además de balcones y ventanas cuadrangulares, algunas de ellas adornadas con rejería.
En el lado izquierdo del edificio principal se encontraba el antiguo Almudí. La fachada cuenta con dos portadas majestuosas de mármol rojo y negro flanqueando el arco principal. A la altura del primer piso, destaca un balcón de hierro forjado, sostenido por escuadras que le otorgan un toque artístico.
Finalmente, en la parte superior de la fachada, un frontón curvo, característico del estilo barroco, se complementa con un óculo que exhibe el emblema de la ciudad de Caravaca. Asimismo, sobre el balcón principal, se encuentra una lápida de mármol que rinde homenaje a la Constitución de 1812, un recordatorio del legado histórico de la región.
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