El pórtico de la Feria vuelve a abrir sus puertas y pone en valor nuestro patrimonio
La entrada más icónica de la Feria de Murcia regresa este año y no solo recibe a miles de visitantes, sino que también reivindica nuestra historia.
Este pórtico monumental recrea el antiguo Palacio de Codorníu y el desaparecido convento de San Francisco, fusionando pasado y presente. Es un símbolo que todos reconocemos, pero que además ayuda a entender nuestra identidad y raíces.
¿Qué pasa si seguimos olvidando nuestro patrimonio? Que se pierde la memoria y la cultura local. La recuperación de estos edificios es una forma de mantener viva la historia y que las nuevas generaciones la conozcan.
Para los murcianos, esto significa más que una simple estructura: es un recordatorio de quiénes somos y de dónde venimos. La Feria no solo es fiesta, también es oportunidad para valorar nuestro legado.
¿Y qué deberían hacer los ciudadanos? Aprovechar estos momentos para aprender y compartir la historia con amigos y familiares. También, exigir que se respeten y cuiden estos símbolos patrimoniales en el futuro.
Ahora, la pregunta es: ¿qué pasará después? Lo importante es que las autoridades sigan apostando por conservar nuestro patrimonio y que la ciudadanía apoye esas iniciativas. Solo así lograremos que estos símbolos perduren en el tiempo y sigan formando parte de nuestra vida cotidiana.