Empresas familiares registran alza en confianza, pero enfrentan retos con el absentismo y la burocracia.
En un contexto de desafíos económicos a nivel nacional e internacional, el Índice de Confianza de la Empresa Familiar (ICEF) ha logrado alcanzar su cifra más alta desde su creación en 2010, con una notable mejora de 7,7 puntos que lo sitúa en 28,5 en 2025. Sin embargo, a pesar de estos resultados alentadores, las empresas familiares de la Región de Murcia enfrentan serios retos, como el absentismo laboral y la complejidad administrativa, que interfieren en su competitividad y productividad.
Este análisis se desprende del Barómetro elaborado por la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum de la Universidad de Murcia y la Universidad Politécnica de Cartagena, con la colaboración de la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (Amefmur) y el apoyo de CaixaBank y la Fundación Cajamurcia. En esta edición, han participado 133 empresas familiares de la región, destacando que un 46% de ellas se encuentran en su segunda generación.
A pesar de la desaceleración económica que se vislumbra a nivel global y de las proyecciones económicas menos optimistas para España, las empresas familiares en Murcia han reportado avances positivos en empleo, ventas e inversiones. Según Ángel Meroño, coordinador del estudio, este desempeño ha permitido que el Índice de Confianza registre su mejor resultado histórico, lo cual es un claro indicativo de la resiliencia que caracteriza a este sector.
El diagnóstico general señala que la economía mundial está experimentando una desaceleración moderada, mientras que la zona euro podría ver un ligero repunte en su crecimiento. En el caso de los países emergentes, se prevé un crecimiento moderado en los próximos años, lo que resalta aún más la situación favorable que han logrado las empresas murcianas, con un crecimiento del PIB regional del 4,5% en 2024.
A pesar de la mejora en la cifra de negocios y de un notable 90,7% de las empresas que han mantenido o aumentado su plantilla, la percepción de la situación económica nacional ha empeorado, revelando un clima de incertidumbre. Las empresas familiares, sin embargo, muestran optimismo, con un 37,5% que considera que su situación ha mejorado. Sin embargo, las expectativas para el año 2026 son menos favorables.
En términos de desempeño empresarial, los indicadores muestran un crecimiento significativo en inversiones, ventas y empleo. A lo largo de cuatro años, el sector ha mantenido un firme compromiso con la inversión, aunque se prevé una disminución en las inversiones relacionadas con la creación de empleo en el futuro cercano. Las empresas familiares parecen centrarse en la calidad en lugar de la cantidad en su búsqueda por seguir siendo competitivas, poniendo un énfasis especial en la gestión de costes y en la motivación del personal.
A pesar de los logros, las empresas del sector enfrentan desafíos persistentes, como la escasez de personal cualificado y las complicaciones burocráticas, que son vistas como los principales obstáculos a su crecimiento. Sin embargo, la disponibilidad de financiamiento y recursos productivos se configura como un aspecto positivo a tener en cuenta en este panorama. A medida que miran hacia 2026, las empresas deben prestar especial atención al absentismo laboral y a la estabilidad política, que se han identificado como preocupaciones críticas para su funcionamiento a largo plazo.
Además, el análisis de objetivos de las empresas muestra una creciente relevancia de la sostenibilidad y la contribución social, junto con una orientación constante hacia la rentabilidad. El aumento de la planificación en términos empresariales, reflejado en el crecimiento del 45% de empresas con Consejo de Administración, y en la implementación de protocolos familiares, que crecen al 26%, indica una madurez en la gestión empresarial.
En cuanto a la dirección y sucesión empresarial, un considerable 38,5% de las empresas se plantean realizar la transición generacional en los próximos años, con la mayoría considerando a un hijo como sucesor. Sin embargo, también hay un notable porcentaje de empresas que valoran la posibilidad de vender o cerrar, evidenciando la presión a la que están sometidas debido a la falta de rentabilidad y la necesidad de relevo.
Finalmente, el Barómetro refleja la necesidad urgente de una mejora en la productividad para enfrentar la presión competitiva, haciendo un llamado a flexibilizar la regulación laboral, mejorar la formación de personal y adaptar la estructura organizativa para responder a un entorno cambiante. Las empresas señalan que la detección temprana de cambios y la mejora en la comunicación interna son aspectos cruciales para su éxito futuro.
La presentación del Barómetro fue liderada por el rector de la Universidad de Murcia, José Luján, junto a destacados representantes del ámbito académico y empresarial, quienes han resaltado la importancia de seguir apoyando a las empresas familiares en su camino hacia un futuro más competitivo y sostenible.
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