24h Murcia.

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La UMU lanza un innovador sistema ecológico para deshidratar alimentos y producir fertilizante sostenible.

La UMU lanza un innovador sistema ecológico para deshidratar alimentos y producir fertilizante sostenible.

En un avance significativo hacia la sostenibilidad, la Universidad de Murcia (UMU) se encuentra a la vanguardia de un innovador proyecto que busca secar productos vegetales utilizando únicamente energías renovables, logrando así una huella de carbono negativa. La institución educativa ha compartido esta información a través de un comunicado oficial, destacando el impacto positivo de esta iniciativa en la lucha contra el cambio climático.

Este ambicioso trabajo forma parte del proyecto 'Alichar', respaldado por los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia a través de Next Generation EU. La UMU colabora en esta labor transformadora junto a diversas empresas, uniendo esfuerzos para alcanzar un objetivo común.

Aún en sus etapas de validación, este sistema innovador combina eficiencia energética y la valorización de residuos, todo en un marco de sostenibilidad ambiental. La tecnología en desarrollo es capaz de deshidratar una variedad de alimentos, como el pimiento pimentonero, la calabaza y el bagazo de cerveza, productos que a menudo sufren el desperdicio por su tamaño o exceso de producción. Mediante este proceso, se convierten en alimentos deshidratados con un alto valor nutricional, prolongada vida útil y un bajo impacto sobre el medio ambiente.

El proceso de secado, que es una técnica tradicional, se basa en la eliminación del agua de los alimentos mediante aire caliente o fuentes energéticas controladas. Al reducir la humedad, se inhibe el crecimiento de microorganismos y las reacciones químicas que pueden comprometer la frescura de los productos, asegurando así que la mayoría de sus nutrientes se mantengan intactos.

En el marco de este proyecto, se está diseñando y probando un secadero híbrido, una solución revolucionaria que integra cuatro fuentes de energía renovable: biomasa, energía solar térmica, energía solar fotovoltaica y el calor residual generado durante la producción de biochar, un tipo de carbón vegetal. Esta combinación de energías permite que el secadero funcione de manera continua, eficiente y aprovechando al máximo los recursos disponibles.

El sistema completo opera mediante la automatización de estas fuentes energéticas. La biomasa agrícola es procesada en un sistema de combustión aerobia, donde una parte se somete a un tratamientos térmico en un reactor cilíndrico, convirtiéndola en biochar. A lo largo de este proceso, se generan gases combustibles y aceites que se utilizan como fuente de calor para el secado.

También se ha desarrollado un captador solar mixto que combina tecnologías fotovoltaica y térmica, lo que permite generar electricidad para accionar motores eléctricos y calentar el aire en la cámara de secado, optimizando el proceso general y elevando su eficiencia.

El biochar resultante no solo puede ser utilizado como fertilizante agrícola, sino que también actúa como un agente que fija carbono en el suelo, emergiendo como una herramienta valiosa en la lucha contra el cambio climático. Integrar la producción de biochar con el secado gastronómico permite un equilibrio energético que da como resultado una operación que no solo evita la emisión de CO2, sino que ayuda a eliminar parte del carbono ya existente en la atmósfera.

El proyecto cuenta con la participación activa de destacados académicos, como el profesor Fulgencio Marín y la investigadora Asunción Hidalgo de la UMU, quienes se encargan del diseño del sistema, la optimización del proceso de secado y la evaluación de la calidad de los productos obtenidos. Están realizando estudios sobre diversos parámetros, incluidos nutrientes clave como la vitamina C, así como el potencial antioxidante, el color y la textura de los alimentos deshidratados, además de indicadores energéticos y de sostenibilidad.

Con la fecha de conclusión del proyecto fijada para octubre de 2026, se están ultimando las pruebas para validar el sistema en condiciones reales. El objetivo final es transferir esta innovadora tecnología al sector agroalimentario, proporcionando a cooperativas, industrias y explotaciones agrícolas una solución que sea no solo rentable y eficiente, sino también comprometida con el respeto al medio ambiente.