24h Murcia.

24h Murcia.

Los restos de Alfonso X serán restaurados, pero la urna no volverá a su originalidad.

Los restos de Alfonso X serán restaurados, pero la urna no volverá a su originalidad.

Murcia, 3 de diciembre. La restauración de la urna que alberga los restos del rey Alfonso X en la Capilla Real de la Catedral de Murcia está en marcha y, al finalizar, la pieza monumental mostrará un color unificado, aunque alejado del blanco original, que es irreversible debido a cambios químicos sufridos con el tiempo.

Josefina Monteagudo, la restauradora encargada del proyecto, ha compartido su visión y experiencia en las visitas guiadas que comenzaron ayer, donde ha comentado que, tras varias pruebas de limpieza con diferentes reactivos, no se puede recuperar el color original. "El monumento ha evolucionado y ya no es posible volver a su estado inicial", ha señalado.

La respuesta del público ha sido abrumadora, agotando las plazas de las visitas en poco tiempo. Se está considerando habilitar nuevas fechas, aunque esto dependerá de la compatibilidad con las actividades litúrgicas de la Catedral. Según Ana Baño, del Centro Municipal de Arqueología, la web se colapsó el día en que se abrieron las inscripciones, debido al gran interés mostrado por los murcianos en la historia de la urna y de Alfonso X.

Durante las visitas, los participantes tienen la oportunidad de observar de cerca el trabajo de la restauradora y su equipo. Rebeca Pérez, vicealcaldesa y concejal de Fomento y Patrimonio, ha destacado la importancia de estas jornadas para conocer los trabajos de recuperación y conservación que se están llevando a cabo en el conjunto histórico.

La visita se organiza en dos secciones. En la primera, se relata el contexto histórico y el camino que llevaban los restos del rey hasta el altar mayor de la Catedral. Alfonso X solicitó ser enterrado en lo que hoy conocemos como la iglesia de San Juan de Dios, pero fue Carlos I quien, en el siglo XVI, trasladó sus restos al altar mayor para evitar que el Marqués de los Vélez fuera sepultado allí, convirtiendo este espacio en la Capilla Real, reservada para monarcas.

Durante esta primera parte, la restauradora y su equipo trabajan en el monumento, que ya ha pasado por una fase de limpieza profunda y reparación de las reconstrucciones de yeso deterioradas. En estos momentos, el equipo se encuentra elaborando un mapa de sales para evaluar el nivel de humedad y el pH del monumento, lo que determinará si se requieren medidas de desalación.

Entre los próximos pasos, se plantea la reintegración de volúmenes, la tonificación del color y la consolidación de las áreas que presentan problemas. Además, se sellará con mortero la grieta de la urna, donde se ha retirado el yeso en mal estado.

Monteagudo remarcó que, tras el incendio sufrido por la Catedral en 1854, las pérdidas fueron restauradas con yeso por artesanos con probada calidad. Según su opinión, estas reconstrucciones "históricas" deben respetarse, ya que reflejan el esfuerzo por mantener la integridad del monumento.

El incidente del incendio hizo que la piedra caliza adoptara un tono grisáceo, forzando a las restauraciones a igualar la tonalidad. Varias capas de pintura fueron añadidas para ocultar las manchas causadas por la humedad y las sales, pero la última capa, hecha de pintura acrílica, ocasionó daños significativos tanto en la piedra como en las intervenciones pasadas.

A finales del siglo XX, una intervención de restauración eliminó las repintadas y reveló que las pérdidas eran muy extensas, sugiriendo que no valía la pena retirar las reconstrucciones, dado que no quedaba material original en aquellas áreas.

El sepulcro original, que debería haber sido blanco y dorado, sufrió la pérdida de sus dorados en el incendio. Aunque estos se repusieron después, no existe documentación que respalde su colocación. Fragmentos encontrados en la restauración de finales del siglo XX y en la actual intervención han contribuido a definir su aspecto histórico.

Este significativo trabajo de restauración se realiza gracias a un convenio entre el Ayuntamiento de Murcia, que ha asignado 32.000 euros, y el Obispado de la Diócesis de Cartagena.

Las visitas guiadas tienen lugar los martes, miércoles y jueves a las 12:00 horas, con una duración de 20 minutos cada una. Todas las plazas están ocupadas, y más de 100 personas esperan en lista para participar.