Regantes de Lorca advierten que la ausencia de la tubería de Torrevieja y los recortes al trasvase podrían poner en peligro el riego en 2027.
En un claro llamado a la responsabilidad, Juan Marín, presidente de la Comunidad de Regantes de Lorca, ha expresado su preocupación durante la reciente Asamblea Regional sobre el futuro del regadío en el Guadalentín. Asegura que la proyección para diciembre de 2027 es "inviable, insolidaria e injusta", agravada por los recortes del trasvase Tajo-Segura, la disminución de las extracciones de aguas subterráneas y la falta de la infraestructura prevista para conectar con la desaladora de Torrevieja.
Durante su intervención en la Comisión Especial de Estudio sobre el trasvase, Marín ha compartido la historia de la Comunidad de Regantes de Lorca, que gestiona cerca de 27.000 hectáreas y agrupa a aproximadamente 17.000 comuneros. Subrayó la esencia de esta comunidad, que ha estado cultivando la tierra y proveyendo alimentos y empleo en la región, destacando su desarrollo centenario que se remonta a sistemas de riego de origen árabe.
A lo largo de los años, el modelo agrícola de Lorca ha evolucionado, dejando de lado cultivos de bajo valor como cereales y algodón, para adoptar nuevas producciones más rentables, como alcachofas y cítricos, gracias a proyectos de modernización y tecnificación. Esta transición se ha basado en una combinación de recursos hídricos, que incluyen almacenamientos superficiales y aportaciones de diversas fuentes de agua.
Sin embargo, Marín enfatiza que el futuro del regadío en Lorca está inextricablemente ligado al trasvase Tajo-Segura, al que describe como "la piedra angular" del sistema hídrico. Este trasvase no solo aporta gran parte del volumen de agua que recibe la comunidad, sino que también es clave por su coste, que permite equilibrar el gasto de otras fuentes de agua más costosas. Sin embargo, advirtió que ciertos cultivos, como los cítricos, enfrentarían serios problemas si dependieran únicamente de fuentes de agua más caras o menos confiables.
A pesar de la esperanza depositada en la llegada de recursos alternativos de la desaladora de Torrevieja, Marín señaló que la infraestructura prometida, que permitiría recibir agua a través de una tubería aún no construida, se ha convertido en una fuente de frustración. Expresó su preocupación por la falta de esta conexión, cuestionando en tono irónico si el agua llegará a Lorca a través de barcos o cisternas.
La situación se torna crítica ante la combinación de la reducción de extracciones de aguas subterráneas, los recortes del trasvase y la ausencia de una red adecuada, lo que podría generar un "escenario apocalíptico" para los agricultores en 2027. Marín resaltó que disminuir el trasvase podría significar un serio retroceso para una región que ha disfrutado de seguridad y prosperidad gracias a esta infraestructura.
En su discurso, Marín hizo hincapié en que el Tajo-Segura es “irrenunciable” para los murcianos, pidiendo un compromiso para garantizar que se cubran todas las necesidades hídricas, no solo para el campo, sino también para el abastecimiento urbano e industrial. Señaló que, sin el debido enfoque en el sector agrícola, la comunidad podría enfrentarse a una crisis alimentaria en el futuro próximo.
Al final de su comparecencia, invitó a los representantes políticos a visitar Lorca y ver de primera mano la realidad del campo. También agradeció el apoyo de organizaciones como CCOO, cuyo papel ha sido crucial en la defensa del trasvase frente al cambio climático. El compromiso de los agricultores, organizados en cooperativas, es firme, pero requiere urgentemente garantías de acceso al agua.
En la respuesta de los grupos parlamentarios, Fernando Moreno, del PSOE, expresó su apoyo a la perspectiva de Marín, reafirmando la posición del partido sobre el trasvase como un recurso irrenunciable. Argumentó a favor de un enfoque hídrico multifacético que incluya recursos propios, reutilización de aguas y desalación.
Por su parte, Antonio Martínez, de Vox, consideró que la situación actual es consecuencia de decisiones políticas desafortunadas y defendió activamente la necesidad de mantener el trasvase. Cuestionó la falta de coherencia entre los partidos en relación al tema y el impacto de las políticas ambientales actuales sobre el sector agrícola.
Desde el Grupo Mixto, José Luis Álvarez-Castellanos abogó por una planificación a largo plazo del sistema de regadío, advirtiendo que el modelo agrícola actual se sustenta en un recurso "volátil". Finalmente, Jesús Cano, del PP, cuestionó el manejo político del trasvase, sugiriendo que las decisiones del gobierno actual podrían llevar a un punto de no retorno para la economía de la región.
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