¿Sabías que la planificación urbana puede aumentar las desigualdades de género?
La forma en que diseñamos las calles, parques y transporte puede estar afectando más a unas personas que a otras, sin que nos demos cuenta. Un estudio de la Universidad de Murcia revela que nuestras infraestructuras no son neutrales, sino que refuerzan las desigualdades sociales y de género en la vida diaria.
Muchas veces, las calles y servicios públicos se planifican pensando en un modelo único, que no refleja las necesidades reales de todos. Esto puede traducirse en barrios sin buena iluminación, transporte que solo conecta los centros de trabajo y parques con accesos limitados. La consecuencia: las mujeres, que suelen tener que hacer más tareas de cuidado, pierden tiempo y autonomía, mientras que otros colectivos también se ven perjudicados.
Por ejemplo, si no hay transporte público efectivo para llevar a los niños a la escuela, a los centros médicos o para hacer las compras, el tiempo y el esfuerzo se multiplican. Esto puede hacer que muchas personas, especialmente las mujeres, tengan menos oportunidades de empleo o participación social. La falta de infraestructuras pensadas para todos limita la igualdad y refuerza la exclusión social.
Para los ciudadanos, esto significa que nuestras calles y servicios públicos deberían cambiar si queremos una sociedad más justa. No basta con gastar en grandes autopistas o aeropuertos; hay que invertir en centros de salud, escuelas, parques y transporte accesible que conecten todos los barrios y zonas rurales. Solo así podremos reducir las desigualdades y mejorar nuestra calidad de vida.
¿Qué puede pasar si seguimos sin actuar? La brecha social y de género seguirá creciendo, limitando las oportunidades de muchas personas y perpetuando la desigualdad. La solución está en que las administraciones públicas tengan en cuenta estas diferencias y diseñen infraestructuras que realmente sirvan a todos. La ciudadanía debe exigir que las políticas urbanas sean más inclusivas y equitativas, para que todos podamos vivir mejor, sin importar quiénes somos o dónde vivimos.