La Edad del Bronce es una etapa fundamental en la historia de la humanidad, marcada por importantes avances en la metalurgia y en la organización social. En la región de Murcia, al sureste de la península ibérica, existen numerosos ejemplos de poblados fortificados que son testigos de esta época de alta complejidad cultural y tecnológica. En este artículo, nos adentraremos en la historia de estos poblados fortificados y exploraremos su importancia en el desarrollo de la sociedad de la Edad del Bronce en la región.
Los poblados fortificados de la región de Murcia son un reflejo de la organización social y económica de las comunidades de la Edad del Bronce. Estos asentamientos, que datan de entre el 2200 y el 800 a.C., se caracterizan por estar situados en lugares estratégicos, como colinas o promontorios, y por estar rodeados por murallas defensivas que protegían a sus habitantes de posibles invasiones.
Entre los poblados fortificados más destacados de la región se encuentran La Bastida, en Totana, y La Encantada, en Cieza. Estos asentamientos han sido objeto de numerosas excavaciones arqueológicas que han permitido a los investigadores conocer en detalle la vida de sus habitantes y la organización social de la época.
La Bastida es uno de los poblados fortificados más emblemáticos de la región de Murcia. Ubicado en una colina estratégica, este asentamiento cuenta con una impresionante muralla defensiva que rodea todo el perímetro del poblado. En el interior de la fortificación se han encontrado restos de viviendas, silos de almacenamiento, hornos cerámicos y otros elementos que dan cuenta de la vida cotidiana de sus habitantes.
Las excavaciones arqueológicas en La Bastida han revelado la existencia de una sociedad jerarquizada, con una elite gobernante que controlaba los recursos y la producción agrícola. Además, se han hallado evidencias de intercambios comerciales con otras regiones de la península ibérica y del Mediterráneo, lo que demuestra la importancia estratégica de este poblado en la red de intercambios de la Edad del Bronce.
Otro poblado fortificado destacado de la región de Murcia es La Encantada, en el municipio de Cieza. Este asentamiento se sitúa en un promontorio rocoso que domina el valle del río Segura, lo que le confiere una posición estratégica en la región. La Encantada cuenta con una muralla defensiva de grandes dimensiones que protegía a sus habitantes de posibles ataques externos.
En las excavaciones realizadas en La Encantada se han descubierto restos de viviendas, almacenes, talleres y otros espacios de uso comunitario. También se han encontrado evidencias de la existencia de una elite social que controlaba el poder político y económico en el poblado. La presencia de objetos de lujo y de cerámica importada indican que La Encantada mantenía contactos con otras culturas de la región.
Los poblados fortificados de la región de Murcia son un testimonio único de la organización social y económica de las comunidades de la Edad del Bronce. Estos asentamientos reflejan la complejidad de las sociedades prehistóricas y su capacidad para organizarse en torno a estructuras políticas y económicas sofisticadas. La presencia de murallas defensivas, viviendas, silos de almacenamiento y otros elementos arquitectónicos en los poblados fortificados nos habla de una sociedad que era capaz de planificar y construir infraestructuras complejas.
Además, los poblados fortificados de la región de Murcia son un testimonio de la capacidad de las comunidades prehistóricas para adaptarse a su entorno y para aprovechar los recursos naturales de manera sostenible. La presencia de restos de cerámica, herramientas agrícolas y otros objetos en los poblados fortificados nos habla de la importancia de la agricultura y la ganadería en la economía de la época.
En conclusión, los poblados fortificados de la región de Murcia son un testimonio invaluable de la vida en la Edad del Bronce y de la capacidad de las comunidades prehistóricas para organizarse y prosperar en un entorno adverso. Estos asentamientos nos hablan de la importancia de la planificación urbana, la organización social y económica, y el intercambio comercial en la sociedad de la Edad del Bronce. Su estudio y preservación son fundamentales para comprender nuestro pasado y para valorar la riqueza cultural de nuestra región.