Así celebraban los murcianos el Halloween de antes: velas, ánimas y tostones
Antes del truco o trato, Murcia celebraba Tosantos: velas para las ánimas, calabazas y tostones. Así se vivía la noche de difuntos en la huerta.
Mucho antes de las calabazas de plástico, Murcia tenía su propio Halloween. Se llamaba Tosantos y era una noche de ánimas, velas y sustos en la huerta.
Según recuerda el cronista oficial de Murcia, Antonio Botías, en la víspera de Todos los Santos muchas familias limpiaban a fondo una habitación, colocaban sábanas limpias y encendían mariposas de aceite. La creencia era que los difuntos volvían a casa a descansar unas horas. Las abuelas cerraban esas puertas y pedían silencio a los niños para no despertar a las ánimas.
Las calabazas también tenían su papel. Se vaciaban, se les hacían ojos y boca con navajas, se les metía una vela y se sacaban al campo para asustar a vecinos y amigos. En pedanías como Beniaján, Algezares o El Raal era una costumbre bastante habitual.
Los niños de la huerta iban de puerta en puerta pidiendo la orillica del quijal, es decir, hortalizas pequeñas que no se vendían. Los vecinos les daban panochas, pipas o granadas. Era una forma de repartir comida entre quienes más lo necesitaban.
Hoy esa tradición está casi perdida, aunque todavía se ve en algunos hogares de las pedanías. Para muchos murcianos, sin embargo, es parte de la memoria de sus abuelos: los tostones prensados con miel, los huesos de santo de la confitería La Milagrosa, que tardaban unos 20 días en hacerse, o el amaranto en las tumbas.
Lo que significa para ti: si tus padres o abuelos son de la huerta, es probable que te suenen estas costumbres. Preguntarles, grabar sus recuerdos o visitar el cementerio con ellos en estas fechas es una forma sencilla de no perderlas.
Qué puede pasar ahora: Botías defiende que esta herencia merece recuperarse y ponerse en valor. Las familias y las pedanías pueden mantener vivas las costumbres en casa y en las fiestas locales, y los cronistas y el Ayuntamiento tienen la oportunidad de documentarlas antes de que desaparezcan del todo.