Murcia recupera La Orillica del Quijal: tradición que une vecinos y revive el barrio
¿Sabías que Murcia trae de vuelta una tradición que conecta a vecinos y familias con su historia? La Orillica del Quijal vuelve a cobrar vida en las calles del centro, desde el 9 hasta el 31 de octubre. Es una oportunidad para que todos redescubramos nuestras raíces y disfrutemos de actividades gratuitas que unen cultura y comunidad.
La iniciativa, impulsada por comerciantes y el Ayuntamiento, busca recuperar una costumbre antigua vinculada a la huerta murciana. Durante este mes, calles como Trapería y La Plaza de las Flores se llenarán de decoraciones otoñales, rutas guiadas y personajes misteriosos, como una mazorca que paseará por las calles. Los comercios repartirán pequeños obsequios a los niños, manteniendo viva esta tradición popular que también rinde homenaje a las ánimas y la memoria del campo.
Pero, más allá de la nostalgia, esto tiene consecuencias reales en la vida cotidiana. Fomenta el turismo local, activa el comercio y fortalece el sentido de comunidad en un momento en que muchas tradiciones se pierden. Sin embargo, también pone sobre la mesa si las administraciones están haciendo lo suficiente para mantener viva la cultura popular o si solo se trata de campañas cortas y decoraciones efímeras.
Para los ciudadanos, esto supone una oportunidad de disfrutar en familia, aprender sobre sus raíces y apoyar a los pequeños comercios del centro. Es una forma sencilla y accesible de conectar con la historia de Murcia y pasar un buen rato sin gastar mucho. Además, las rutas guiadas y las actuaciones en directo ofrecen una experiencia enriquecedora y cercana, ideal para toda la familia.
Pero, ¿qué pasa si estas iniciativas no se consolidan en el tiempo? La tradición podría perderse otra vez, dejando solo recuerdos en fotos y anécdotas. Los afectados, especialmente los comerciantes y las asociaciones culturales, deben exigir que la recuperación de tradiciones tenga continuidad y no sea solo una campaña puntual. La cultura popular necesita apoyo constante para mantenerse viva en la vida diaria.
Ahora, lo que debería pasar es que las autoridades y la comunidad trabajen juntos para que estas tradiciones tengan un impacto duradero. Los vecinos y visitantes pueden aprovechar las actividades, y los comerciantes, seguir apoyando y promoviendo estas costumbres. Solo así Murcia podrá mantener viva su historia y fortalecer su identidad cultural, más allá de un mes de decoraciones y rutas.