El Mar Menor comienza a renacer: primeras señales de recuperación en sus praderas marinas tras crisis ecológica de ocho años.
El Mar Menor empieza a mostrar indicios de recuperación en sus praderas de fanerógamas marinas, después de haber pasado por una crisis ecológica de ocho años. Esto se revela en el informe 'Cartografía de las praderas de fanerógamas marinas del Mar Menor 2024', elaborado por el Grupo de Ecología de Angiospermas Marinas del Centro Oceanográfico de Murcia, en el marco del proyecto 'Belich'.
De acuerdo con el estudio que ha sido publicado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), el ecosistema marino aún se encuentra en un estado de cambio significativo tras el colapso de 2016. En ese año, un episodio de turbidez extrema devastó el 85% de la vegetación bentónica. Sin embargo, por primera vez desde esa catástrofe, se registran señales de una posible recuperación de las dos especies de angiospermas marinas que habitan la laguna: Cymodocea nodosa y Ruppia cirrhosa.
Según expertos del IEO, aunque el avance hacia la recuperación es todavía modesto, representa un cambio en una tendencia que había estado estancada durante casi una década. Esta noticia ofrece un rayo de esperanza en la lucha por restaurar la salud de este valioso ecosistema.
El informe de 2024 indica que Caulerpa prolifera sigue siendo la especie predominante en el Mar Menor, abarcando el 86% de los fondos lagunares, una disminución leve en comparación con las cifras de 2022. Esta reducción se asocia al fenómeno conocido como 'mancha blanca' o 'whiting', que se ha ido intensificando desde el año pasado y que resulta de la precipitación masiva de carbonato cálcico en suspensión.
Se estima que este proceso ha afectado gravemente a alrededor de 711 hectáreas en la zona centro-occidental de la laguna, donde las condiciones de escasa luz y la sedimentación excesiva de calcita impiden el crecimiento de vegetación acuática. En este contexto complicado, la extensión de Cymodocea nodosa se mantuvo casi inalterada desde la crisis, representando un 14,5%, sin registrar un aumento significativo en su hábitat en los años posteriores.
No obstante, el análisis más reciente revela un cambio "especialmente significativo": en 2024, esta especie recuperó 175 hectáreas en comparación con 2022, tanto en praderas monoespecíficas como en mezclas con Caulerpa prolifera. Sin embargo, esta recuperación todavía representa solo un poco más del 2% de las praderas que fueron destruidas en 2016.
La mayor parte del aumento se observa en la costa este, desde la gola de La Encañizada hasta el canal del Estacio y en varios puntos de La Manga, donde el influjo del Mediterráneo se traduce en aguas más limpias y transparentes.
Particularmente llamativa es la reaparición de Cymodocea nodosa en zonas con una profundidad mayor a cuatro metros, especialmente frente al canal de Marchamalo, un fenómeno que no se había visto desde el colapso de 2016.
Además, Ruppia cirrhosa presenta signos de recuperación después de años de declive. Tras haberse reducido a aproximadamente tres hectáreas entre 2017 y 2022, actualmente se extiende hasta las 32,5 hectáreas. Aunque esta cifra aún está muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis ecológica, su aumento es un indicativo positivo, aunque aún limitado y localizado.
A pesar de estos avances, el informe recalca que el ecosistema del Mar Menor sigue siendo extremadamente vulnerable. Los niveles históricos elevados de nutrientes en la cuenca, el dominio de la alga Caulerpa prolifera, los efectos persistentes de la 'mancha blanca' y el calentamiento del agua son obstáculos significativos para la recuperación de las praderas de angiospermas, que son cruciales para la salud lagunar y actúan como bioindicadores del equilibrio ecológico.
Los investigadores advierten que, incluso manteniendo la tasa actual de expansión anual del 7,08% observada en 2024, la recuperación completa de Cymodocea nodosa podría tomar más de diez años, un plazo que podría reducirse si se implementan medidas efectivas y sostenidas para disminuir la carga de nutrientes en el ecosistema.
Este estudio es parte del proyecto 'Belich: Monitorización, estudio y modelización del Mar Menor', que se encuentra dentro del Marco de Actuaciones Prioritarias para la Recuperación del Mar Menor del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, además de ser cofinanciado por los proyectos DMMEM, Thinking Azul y Grassrec del IEO-CSIC.
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