24h Murcia.

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Más de la mitad de los murcianos no usan inteligencia artificial, revela un estudio.

Más de la mitad de los murcianos no usan inteligencia artificial, revela un estudio.

En la Región de Murcia se ha revelado un significativo desfase intergeneracional en la adopción de la Inteligencia Artificial (IA), donde se observa un notable uso entre los jóvenes de 18 a 30 años en comparación con la escasa interacción de los adultos mayores de 65 años. Esta disparidad sugiere que el uso de la tecnología avanza conforme a tendencias generacionales.

El incremento de los temores sociales se centra en el uso de tecnologías digitales con propósitos perjudiciales, como el acoso y la extorsión. Este fenómeno ha sido objeto de un estudio sociológico realizado en Murcia que pone de manifiesto las preocupaciones éticas que rodean a la IA.

Según el informe del Observatorio Español de Estudios Demoscópicos (OBEDE) de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, que se basa en 800 entrevistas realizadas entre el 18 y el 28 de noviembre de 2025, un 54,9% de los murcianos no se involucra con la IA, contrastando con el 36,8% que sí la utiliza en diversas facetas, ya sea personal, profesional o una combinación de ambas.

El estudio ha dejado en evidencia que las inquietudes de la población no giran solo en torno a los temas laborales o tecnológicos, sino que se centran en aspectos éticos fundamentales, tales como la protección de menores, la privacidad y el control de la información personal. Esta preocupación señala un cambio hacia discusiones más profundas sobre el impacto social de la tecnología.

Observando la variable de edad, se hace aún más evidente la desconexión: el 61,3% de los jóvenes se declara usuaria de la IA, mientras que esta cifra desciende drásticamente al 17,8% en la franja de los adultos mayores. La adopción profesional de la IA también evidencia esta disparidad, con un 18,7% de los jóvenes empleándola en su trabajo en comparación con un raquítico 2,2% de sus mayores.

Francisco Arcas, ingeniero en Informática y experto en redes y dispositivos móviles de la UCAM, ha subrayado que esta brecha en la adopción tecnológica no solo refleja un bajo uso consciente de la IA, sino también una percepción limitada de su presencia en la vida cotidiana, ya que muchos la utilizan sin ser plenamente conscientes de ello.

Por otro lado, Federico Juárez, director de la Cátedra de Inteligencia Artificial de la UCAM, ha añadido que estamos experimentando lo que ha denominado "digitalización invisible", donde las herramientas de IA están integradas en el día a día, pero su uso consciente sigue siendo escaso.

Las preocupaciones de los ciudadanos se centran en el riesgo ético que representa la IA, especialmente en lo que se refiere a la seguridad de los menores. Este tema ha sido calificado por los encuestados como el más alarmante, seguido de la intrusión en la intimidad y el control de la información personal.

Curiosamente, el temor al desempleo, que tradicionalmente se ha asociado a la llegada de nuevas tecnologías, ocupa un lugar secundario en la lista de preocupaciones. Aunque aumenta con la edad, la inquietud principal de la población se orienta hacia la protección de la familia y la moral, según ha señalado Juárez.

La situación actual refleja una creciente alarma social en torno al uso perjudicial de la IA. Las herramientas digitales utilizadas para acoso y extorsión, especialmente aquellas que manipulan imágenes de menores, generan una de las mayores preocupaciones, con puntuaciones que superan la media en la valoración del riesgo.

Este clima de desconfianza hacia las tecnologías se amplifica con la edad. La preocupación por la manipulación y el acoso de menores aumenta notablemente entre los mayores, indicando una aversión creciente hacia el uso malintencionado de las herramientas digitales.

Arcas ha enfatizado que estos datos reflejan un estado de alerta crítica en la sociedad y una creciente desconfianza hacia la veracidad de la información digital. La percepción de que la IA puede ser utilizada con fines dañinos es casi unánime.

Finalmente, Juárez ha interpretado estos resultados como un claro mensaje de la ciudadanía, que prioriza la protección contra los abusos digitales sobre los beneficios económicos que la IA puede ofrecer. Esto implica que el discurso sobre la eficiencia económica en torno a la IA debe adaptarse a una perspectiva más humanista que toma en cuenta la seguridad y el bienestar social.