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Murcia enfrenta 100 desalojos hipotecarios de viviendas principales en el tercer trimestre.

Murcia enfrenta 100 desalojos hipotecarios de viviendas principales en el tercer trimestre.

En un contexto de incertidumbre económica, la Región de Murcia ha experimentado un incremento notable en la actividad de ejecuciones hipotecarias durante el tercer trimestre del año. Según un informe recién publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se registraron 100 ejecuciones concernientes a viviendas, lo que plantea un alarmante panorama para los propietarios.

De las 100 ejecuciones registradas, el 96% se llevó a cabo sobre propiedades usadas, con solo 4 operaciones afectando a viviendas nuevas. La mayoría de las ejecuciones, 93 en total, se dirigieron contra personas físicas, mientras que solo 7 involucraron a entidades jurídicas, lo que indica que el problema afecta principalmente a los individuos y familias que buscan mantener sus hogares.

Cuando se amplía la vista a todas las fincas, el número total de ejecuciones hipotecarias ascendió a 182. De esta cifra, 100 correspondieron a viviendas, pero también se contabilizaron 4 solares, 21 fincas rústicas y 57 de otros tipos, reflejando una multiplicidad de situaciones relacionadas con el crédito hipotecario en la región.

A pesar de que las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales alcanzaron un récord desde 2021, con 2066 casos, lo que representa un aumento del 19,3% respecto al mismo trimestre del año anterior, esta cifra resulta ser un 29% menor en comparación con el trimestre anterior. Este comportamiento sugiere que la crisis hipotecaria aún persiste, aunque a un ritmo diferente.

El INE busca proporcionar una radiografía clara de las ejecuciones hipotecarias mediante la estadística trimestral, cuyo objetivo principal es mostrar el número de certificaciones iniciadas e inscritas en los Registros de la Propiedad. Es importante señalar que no todas las ejecuciones llevan inexorablemente al desalojo de los propietarios, aunque el temor está siempre presente.

Durante el tercer trimestre, se dieron inicio a 4016 ejecuciones hipotecarias, lo que refleja una disminución del 37,3% en comparación trimestral y un descenso del 3,8% respecto al año anterior. De estas, 3778 afectaron a fincas urbanas, que comprenden sobre todo viviendas, mientras que las 238 restantes eran fincas rústicas, evidenciando una menor presión sobre el sector agrícola en comparación con el urbanístico.

Si se analiza en detalle, las ejecuciones sobre fincas urbanas cayeron un 37,6% en este trimestre y un 3,7% en la comparación interanual. En el terreno de las viviendas, 2743 ejecuciones se apuntaron, lo que representa un descenso del 33,6% respecto al trimestre anterior y un leve aumento del 4,9% en comparación con el mismo período de 2023.

Las ejecuciones diseñadas específicamente contra viviendas de personas jurídicas también mostraron una baja significativa, con un descenso del 61,4% trimestral, mientras que las ejecuciones sobre solares también cayeron un 44,7% entre julio y septiembre. Sin embargo, este último grupo tuvo un leve aumento interanual del 23,5%

Además, un análisis más amplio de las ejecuciones hipotecarias en el tercer trimestre muestra que 2554 de ellas, equivalentes al 93,1%, recaen sobre viviendas usadas. Aunque esta cifra representa un aumento anual del 11,6%, también se vio un notable descenso trimestral del 31,1%. Por el contrario, las ejecuciones sobre viviendas nuevas se desplomaron un 42% interanual, alcanzando solo 189 casos en total.

Según la estadística, una parte considerable de las ejecuciones hipotecarias iniciadas en este trimestre proviene de hipotecas establecidas en el periodo álgido de la burbuja inmobiliaria, específicamente entre 2005 y 2008, tiempo que representa casi la mitad de las ejecuciones actuales.

En la comparación por comunidades autónomas, Andalucía se posiciona como la líder en ejecuciones hipotecarias sobre viviendas, con un total de 661, seguida de Cataluña con 568 y la Comunidad Valenciana con 443. Por el contrario, las regiones con menos casos fueron La Rioja, Navarra y Cantabria, destacándose con cifras ínfimas en comparación con el resto del país.